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El taller marcó un antes y un después

Siempre me encantó cantar y bailar, aunque ni la afinación ni el ritmo fueron nunca mis puntos fuertes. Así que desde bien pronto comencé a escuchar frases como “No cantes más que cantas muy mal”. Como es de imaginar no me llevaba muy bien con mi voz. La verdad no me reconocía en ella, no me gustaba su sonido, no transmitía lo que sentía, era como si no formase parte de mí. Siendo esta la relación con mi voz, obviamente mi comunicación no era muy buena.

El taller marcó un antes y un después, abriéndome las puertas a un nuevo mundo de sensaciones a través de la voz, el yoga, la música, el espíritu y el cuerpo. Aprendiendo a sentirme y a sentir lo que me rodea desde perspectivas distintas.

Durante el proceso de La Vía de la Voz he adquirido las herramientas necesarias para ir tejiendo una relación más sana con mi voz. Ahora la reconozco como parte de mí, cada vez me gusta más su tonalidad, la afinación ha mejorado y el sentido del ritmo también lo ha hecho. La comunicación ha pasado a tener para mí otro significado completamente distinto. Siento que, poco a poco, lo que soy, lo que siento y lo que digo se van pareciendo cada vez más.

PAOLA ARENAS

He vivido La Vía de la Voz como un viaje increíble de auto conocimiento de mi voz; no solo de la física, sino también de la Voz entendiéndola como mi lugar en el mundo, mi posición ante la vida, mi centro y mi enfoque. No han dejado de abrirse puertas y de recolocarse situaciones a mi alrededor desde el primer paso del viaje (que curiosamente no fue el primer módulo de la formación, sino su taller introductorio previo).

Utilizaré esa expresión manida y recurrente de que no puede contarse con palabras, porque es la realidad de La Vía de la Voz®; cada viaje es único y diferente, pero todos especiales y en todos se producen cambios, no solo lo he visto en mí, sino en los procesos y experiencias de mis compañeros de viaje. Como en todos los viajes de este tipo, cuanto menos se conozca de lo que ocurre mejor, el regalo más grande es dejarse sorprender por los cambios que se producen en el camino.

He logrado ser más consciente de dónde y con qué propósito pongo mi voz y mi energía en cada momento. Es un trabajo paulatino, no sucede de un día para otro, pero todo el camino por el que este trabajo me fue guiando, me fue aportando seguridad, conocimiento, y fue colocándome en el lugar adecuado. 

He pasado del rechazo a la aceptación, amor y respeto con una velocidad asombrosa. 

Sólo puedo decir que ha redefinido el rumbo de mi camino de forma drástica. Para bien, claro, cuando encuentras el camino a seguir sólo puede ser para bien. Me ha ayudado a superar problemas laborales antes insostenibles, a trabajar desde otro punto mis relaciones personales, y todo desde el aporte de seguridad y conocimiento sobre mi propia Voz, es decir, mi propio yo.

Me llevo herramientas tremendamente útiles y potentes, personas maravillosas con las que he compartido el viaje, y sobre todo y por encima de todo, me llevo a MÍ.

Nené Fontaíña
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