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He recuperado una energía y una confianza increíbles

Después del segundo nivel de La Vía de la Voz®, he recuperado una energía y una confianza increíbles, me he liberado de un montón de nudos interiores que no sabía que seguían activos y frenándome, y además, me dispongo a emprender varios proyectos con una ilusión impensable hace tan solo unos meses. Soy consciente de que en el camino aparecerán obstáculos o dificultades, pero me siento muy fuerte y capacitada para afrontarlos, sin perder de vista el propósito y sin dramatizar.

Es difícil resumir en pocas líneas todos los regalos que contiene el trabajo de Inés Lolago, y que me han llevado hasta este estado. Su manera de estar con cada uno y con el grupo, de escuchar, de no hablar demasiado sino certeramente, y de ofrecer herramientas muy eficaces, hacen de este tiempo recorrido bajo su guía algo muy valioso y que no sólo me nutre y sirve muchísimo ahora mismo, sino que sé me seguirá siendo útil en cualquier otro momento de la vida.

En el taller aprendí que no se trata sólo de cómo hablo y de qué relación tengo con mi voz (cantada y/o hablada) sino de cómo me hablo, de cómo me escucho, de cómo materializo o no lo que escucho, de cómo me relaciono con mis anhelos más profundos… ¿los dejo salir a la luz? Y, una vez vistos, ¿actúo en consecuencia? ¿cómo y desde dónde actúo, si lo hago? Por supuesto, es de valientes apuntarse a algo así… porque es de valientes decidir tomar las riendas de la propia vida y, a la vez, atreverse a no hacerlo todo sola. 

Tomar consciencia que en nuestra individualidad se ven reflejadas muchísimas informaciones de lo colectivo y viceversa es también esencial y no puedo no mencionar la fuerza del grupo en este trabajo propuesto por Inés. Con una sabiduría y actitud impecables, ella sabe cómo permitir que los lazos se vayan entretejiendo con naturalidad y sin forzar, pero con un continuo “in crescendo”, y al salir por la puerta grande el último día, sabes que no sólo te acompañarán esas herramientas y las múltiples semillas sembradas en tu interior, sino unos cuantos apoyos más de los otros miembros del grupo, y también la profunda certeza de que ya llegó la hora de actuar sin querer demostrar nada a nadie. Uno acaba convencido, porque lo ha experimentado en cada propuesta de cada módulo, de que en realidad no hay tanto que hacer, que la montaña no es tan alta… que se trata más de soltar y valorar lo que ya hay en cada uno, abandonar el autoengaño y poder así emprender un tipo de acción enfocada y clara y mantener una presencia hacia nosotros mismos relajada pero atenta, a la escucha. Por tanto, se recupera también la confianza en el tipo de relaciones que uno puede establecer hacia fuera, para dejarnos acompañar en cualquier proyecto, o acompañar a otro, si lo requiere, sin miedo a perder la esencia y dirección propia.

Desde lo más profundo de mi corazón, GRACIAS INFINITAS.

Marta Ranch Maestro